México, 30 may (EFE).
El título del América en el Clausura'05 del fútbol mexicano podría suponerle una nueva era para el club, al sacudirse un sentimiento de inferioridad ante su odiado rival, las Chivas de Guadalajara, al cual alcanzaron en campeonatos ganados.
Para las Aguilas ha sido lacerante gastar durante años millones de dólares y no poder rebasar a las Chivas, que juega sólo con mexicanos, lo cual en teoría es una desventaja.
La goleada de 6-3 a Tecos en el partido de vuelta de la final del Clausura ha terminado para el América con el sentimiento de humillación soportado por casi 50 años, desde que las Chivas se impusieron en la temporada 1956-57 y dieron el primer golpe en la rivalidad entre ambos.
Con un orgullo nacionalista bien conducido, las Chivas ganaron siete títulos de la liga antes de que las Aguilas vencieran en la campaña 1965-66, y aunque los azulcremas tuvieron una época de gloria con cinco triunfos en la década de los 80, igual siguieron detrás del Guadalajara.
América terminó en el torneo Verano 2002 con una sequía de casi 13 años sin un título; con un triunfo merecido.
Pero esa victoria no tuvo tanto brillo, porque levantó suspicacias entre los críticos del equipo, quienes sembraron dudas sobre la autenticidad de la victoria sobre Necaxa, en una final entre equipos con el mismo propietario.
Ahora ha sido distinto.
América pasó apuros para superar en cuartos de final al Santos, pero en semifinales aplastó al Cruz Azul, con triunfos de 3-1 y 3-1, y en la final empató 1-1 con Tecos para luego derrotarlo 6-3 en su estadio.
Esos números mostraron la superioridad de las Aguilas, pero hubo otros que la respaldaron, como terminar el torneo con 17 partidos sin perder y convencer con un sistema de juego efectivo con un portero seguro, una defensa ordenada y una ofensiva certera, basada en pases largos y el talento de los delanteros en el área.
Tal vez la gran figura fue el portero de 20 años Guillermo Ochoa, pero en realidad el mérito del equipo fue haberse mantenido cohesionado, además del gran acierto del técnico Mario Carrillo, al sacar más jugo a sus jugadores en la fase decisiva del campeonato y mostrar así superioridad a la hora buena.
Lo curioso es que después de pasar años con contrataciones de escándalo, América jugó la final con un solo extranjero de ésos que cobran mucho, el argentino Claudio "Piojo" López, quien hizo un buen trabajo, pero que no hubiera llevado el equipo a campeón sin el talento de por lo menos seis mexicanos con actuaciones claves.
Por mencionar a cinco de ellos, el delantero Cuauhtémoc Blanco se dedicó a jugar y demostró ser uno de los dos futbolistas mexicanos del momento, el joven Guillermo Ochoa cautivó por su sangre fría, Aarón Padilla anotó dos goles en el juego decisivo, mientras Germán Villa y Pavel Pardo fueron claves en el medio campo.
Hace un año, América trajo a los argentinos Horacio Ameli y Sebastián Saja y le pagó millones al brasileño Djalminha, pero éstos rindieron poco y el club ni siquiera se clasificó a los cuartos de final.
Ahora hubo inversiones fuertes, pero con menos ruido, y el equipo cosechó las mejores nueces.
Por lo pronto América alcanzó a las Chivas en número de títulos y sigue siendo el club al que se le ama con pasión o se le odia con rencor, lo que lo convierte en un actor imprescindible en la liga.