Alemania, 6 abr (Agencias)
Cada cuatro años un país corre detrás de una pelota, mostrándose a través de “la redonda” al resto del planeta. En el 2006 le toca a Alemania ser el organizador del Mundial. Será anfitrión de treinta y dos representativos nacionales que se disputarán la copa.
Este evento y su periferia (Eliminatorias, organización, etcétera) es, junto a los Juegos Olímpicos, una poderosa industria, de las que mayor fortuna mueven en el deporte.
Hace cuatro años le tocó a dos países –Corea-Japón– que juntos invirtieron cerca de u$s10.000 millones en organizar el show.
Además, habrá otros u$s2.000 millones para las doce ciudades alemanas que recibirán nada menos que cinco millones de visitantes durante los días que dure el Mundial.
Para ello, se preparan Berlín, Dortmund, Francfort, Gelsenkirchen, Hamburgo, Hannover, Kaiserslautern, Köln, Leipzig, Munich, Nuremberg y Stuttgart.
Obras. Sólo para la construcción y remodelación de los estadios, Alemania destinará 1.500 millones de euros. El gobierno también realizará obras, principalmente para ampliar la red de autopistas, mejorar sus conexiones y los accesos a los estadios. Y comprometió a cofinanciar la modernización de la red ferroviaria y de sus tranvías. Es más: habrá estaciones ubicadas a metros de los estadios.
Se estiman otros 3.700 millones de euros para las carreteras, 300 millones para el transporte público y 400 millones para cada sede. Se suman inversiones adicionales en sistemas de regulación de tráfico que mejoren su fluidez. Y para incentivar el uso del transporte, el ticket para los partidos servirá para viajar en medios de comunicación públicos.
Impacto. Para algunos, esta “herencia” es considerada un gasto. Para otros, una inversión. Depende del provecho que el país les saque a las obras una vez finalizado el Mundial.
El impacto económico que genera no alcanza a cubrir los costos, pero es de gran magnitud mundial, aumenta el marketing internacional, motiva al turismo más allá del mes del evento y las obras se desarrollan de manera tal que la planificación permite delinear el futuro, para saber qué se va a hacer con la infraestructura el día después de las competencias.