Santiago de Chile, 31 ene (EFE)
La lluvia y un arco iris, justo en los momentos en que Iván Zamorano daba el "sí" a la modelo argentina María Alberó, sellaron el matrimonio del máximo ídolo del balompié de Chile.
La boda civil, a la que no se permitió el ingreso de la prensa, ni de la que tampoco se vendieron las imágenes en exclusiva a ningún medio, aunque los novios prometieron entregar un set de fotografías después de la ceremonia, se efectuó en los exclusivos terrenos de Viña Santa Rita, situada a unos 80 kilómetros al sur de Santiago.
A las 20:00 horas locales (23:00 GMT) del sábado, mientras el ex delantero del Real Madrid, del Inter de Milán y del América de México, entre otros, daba el sí a su novia argentina frente a la jueza, una copiosa lluvia se dejó caer.
Sin duda, como acota la prensa local, una mala jugada de la naturaleza, pero al final un hermoso arco iris coronó el enlace de la pareja.
A la ceremonia civil, a la que estaban invitados sólo unos cien invitados, siguió un cóctel en el restaurante del lugar, donde estaba el resto de los comensales, en total, casi 400 personas.
Los recién casados bailaron el tradicional vals y después Zamorano bailó un pie de cueca, el baile nacional chileno, acompañado por un grupo folclórico.
Pero el novio había preparado una sorpresa a su mujer, ya que nada más terminar su baile, aparecieron en el lugar unos bailadores argentinos con boleadoras que brindaron un extenso espectáculo gaucho que emocionó a María Alberó.
Tal como se había anticipado, la boda se efectuó en medio de estrictas medidas de seguridad, y al menos unos cuarenta guardias de seguridad, algunos con perros, cuidaban el acceso al lugar con el fin de impedir el paso a los periodistas, que igual concurrieron en forma masiva al evento.
Los invitados, muchos de ellos futbolistas, ingresaron al predio en camionetas con vidrios polarizados y la mayoría no dirigió palabra alguna a los informadores, aparentemente siguiendo instrucciones del novio, que hace un año sufrió la decepción de quedar plantado por la modelo chilena María Eugenia Larraín.
Zamorano y su esposa dejarán la luna de miel para otra oportunidad, con el fin de acompañar a los padres de la modelo, que llegaron desde Buenos Aires y decidieron quedarse a disfrutar del verano austral en la casa que el deportista posee en un exclusivo lugar del litoral central.
María, Iván y Blue, la hija de siete años de la modelo, que tuvo de un anterior matrimonio con un empresario chileno, vivirán en una mansión que el futbolista adquirió en el barrio oriente de la capital chilena.